Reporte Mensual del Mercado Laboral de Ecuador — mayo de 2026
Durante mayo de 2026 el mercado laboral ecuatoriano mantuvo una senda favorable aunque las debilidades estructurales son persistentes.
Resumen ejecutivo
Durante mayo de 2026 el mercado laboral ecuatoriano mantuvo una senda favorable aunque las debilidades estructurales son persistentes. La tasa de desempleo descendió a 3.06%, combinada con un incremento de la tasa de participación laboral que alcanzó el 65.9%. Esta combinación sugiere una expansión real del empleo y no de una simple reducción estadística de la fuerza laboral. De la misma manera, el empleo adecuado mostró un incremento ubicándose en 36.6% a la vez que el subempleo mantuvo una tendencia decreciente, señales que apuntan a una mejora en el ingreso de los hogares y en las perspectivas del consumo privado. Pese a lo anterior, el dinamismo observado es heterogéneo: la recuperación esta explicada principalmente por el empleo femenino y por las zonas rurales, mientras que en las áreas urbanas se observan señales de menor participación laboral que podría reflejar desaliento en la búsqueda activa de empleo más que una reducción real del desempleo. El empleo formal registrado en el IESS también mantiene una tendencia positiva, aunque crece a un ritmo inferior al empleo total, lo que evidencia que una parte importante de los nuevos puestos de trabajo continúa generándose fuera del sector formal.
Así, el mercado laboral ofrece señales favorables para la demanda interna aunque persisten restricciones que limitan el crecimiento potencial de mediano plazo. La informalidad permanece en niveles cercanos al 53% y el empleo de calidad sigue siendo esquivo para una proporción significativa de la población. Las brechas entre zonas urbanas y rurales son persistentes, así como entre hombres y mujeres. Lo anterior, reduce la capacidad para ampliar la base tributaria y contributiva, limita la productividad y deja a la economía más expuesta ante cualquier tipo de shock.
1. Mercado Laboral General
El comportamiento del mercado laboral ecuatoriano durante mayo del 2026 fue favorable. La tasa de desempleo se ubicó en 3.06%, con una baja de 0.07 puntos porcentuales (p.p.) frente a abril y de 1.05 p.p. frente a mayo de 2025. Esta caída se dio al mismo tiempo que subía la tasa de Tasa de Participación Global (TGP), la cual alcanzó 65.90% tras aumentar 0.56 p.p. respecto del mes anterior y 0.51 p.p. en doce meses. Esta combinación en la cual el desempleo cae junto con un un incremento en la tasa de participación habla de una mejora efectiva en el panorama laboral ecuatoriano y descarta un escenario de desempleo oculto por desaliento (Gráfico 1). En niveles, los desocupados se redujeron a 273,679 personas, es decir, 3,531 personas menos que en abril y 86,100 menos que un año atrás. No obstante, las cifras agregadas disponibles no permiten separar cuánto de esa reducción corresponde a personas que pasaron a estar ocupadas y cuánto a personas que salieron del mercado laboral.
La aritmética poblacional respalda el punto anterior. La Población en Edad de Trabajar (PET) creció en 183,316 personas en el año hasta las 13,568,240, mientras que la Población Económicamente Activa (PEA) aumentó en 189,182 personas (hasta 8,942,055). Es decir, que la fuerza laboral se expandió más que la propia base demográfica, esto es lo que se espera cuando la participación sube por incentivos. Que el mercado haya absorbido esa oferta adicional y a su vez haya reducido el número de desocupados, habla de una capacidad de generación de puestos de trabajo que supera el crecimiento de la oferta laboral. Al compararse con abril de este año, la PEA de mayo sumó 86,462 personas contra apenas 15,375 de la PET, señal de una entrada rápida de población que antes se hallaba inactiva.
Al desagregar por sexo se observan dos dinámicas distintas (Gráfico 2). En las mujeres, la mejora es inequívoca: la TGP subió 0.87 p.p. en el mes y 2.62 p.p. en el año, hasta 55.07%, mientras que el desempleo que cayó 0.30 p.p. mensuales y 1.44 p.p. anuales, hasta 3.59%. Esta combinación de oferta laboral femenina al alza con una caída de la desocupación es la señal más clara de este corte. Por su parte, entre los hombres el panorama es mixto: la TGP masculina se ubicó en 77.22%, con un avance mensual marginal de 0.24 p.p., pero una caída de 1.69 p.p. en doce meses. De este modo, la caída anual de 0.81 p.p. en el desempleo masculino convive con una menor participación. Parte de ese descenso puede deberse a personas que se retiraron de la fuerza laboral y no solo a la creación de empleo. De hecho, en el mes de mayo el desempleo masculino subió 0.09 p.p., aunque lo hizo con la TGP en alza, lo que más bien sugiere un reingreso a la búsqueda de trabajo que un deterioro del mercado laboral.
En términos generales, se observa una evolución positiva del mercado laboral, impulsada en buena medida por la incorporación de mujeres a la fuerza laboral. Un desempleo de 3.06% acompañado de una TGP al alza reduce el riesgo de conflictividad asociado a la desocupación abierta y aporta una perspectiva favorable para el dinamismo de la economía del país. Esta mayor absorción laboral doméstica funciona como amortiguador del ingreso de los hogares, aunque sus efectos están limitados a la calidad del empleo que se genera, tema que se analiza en la siguiente sección.

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