Entorno Macroeconómico del Ecuador — agosto de 2026

La actividad mantiene un crecimiento moderado, aunque sin dar señales de una aceleración significativa. El PIB avanzó 2.06% interanual en el primer trimestre de 2026, impulsado principalmente por el consumo privado y la inversión.

Resumen ejecutivo

En términos generales, se observa un desenvolvimiento positivo de la economía ecuatoriana. La actividad mantiene un crecimiento moderado, aunque sin dar señales de una aceleración significativa. El PIB avanzó 2.06% interanual en el primer trimestre de 2026, impulsado principalmente por el consumo privado (+3.87%) y la inversión (+12.80%), lo que se contrasta con un sector público que pierde peso en la economía nacional. Esta evolución ha estado acompañada por una mejora significativa en la percepción de los mercados: el riesgo soberano (EMBI) cayó de 1,098 a 415 puntos básicos en apenas doce meses. De esta manera, la combinación de una actividad económica que no se acelera dramáticamente, pero que tampoco muestra señales de una desaceleración, y una prima de riesgo que se reduce a un ritmo poco común en la región, ha permitido a Ecuador regresar a los mercados internacionales de capital y sostener las mejoras de calificación otorgadas por Moody's, S&P y Fitch entre 2025 y comienzos de 2026.

La mejora en la percepción de los mercados responde en buena medida al desenvolvimiento del sector fiscal. El SPNF cerró el primer trimestre con un superávit global de USD 919.9 millones y un resultado primario de USD 1,976.1 millones. La inflación se mantiene en niveles moderados, llegando a 1.65% anual a junio. Por su parte, el frente externo mantiene una posición favorable. Si bien en abril se registró un déficit comercial puntual de USD 70.0 millones, el acumulado enero-abril continúa siendo superavitario en USD 1,498.9 millones. A ello se suma que las reservas internacionales terminaron julio en USD 11,345.6 millones, USD 899.3 millones por encima del cierre de 2025. En un esquema de dolarización, este incremento representa un fortalecimiento del colchón de liquidez que sostiene la credibilidad del sistema.

En conjunto, estos elementos configuran un escenario favorable para la atracción de inversión extranjera y para la colocación de deuda soberana en condiciones más favorables. El crecimiento se mantiene sin señales de sobrecalentamiento, el sector fiscal presenta un resultado positivo, las reservas continúan aumentando y el riesgo país se encuentra en mínimos de once años. No obstante, como se detalla en el cierre de este documento, el principal riesgo hacia adelante no se encuentra en los datos observados, sino en la capacidad de sostener esta trayectoria.

Panorama de actividad económica: crecimiento que se modera, no que se apaga

El PIB registró un crecimiento de 2.06% interanual en el primer trimestre de 2026 (Gráfico 1). Luego de crecimientos superiores al 5% observados hasta inicios de 2023, la economía ha convergido gradualmente hacia el rango de 2%-3% observado en los últimos trimestres. Lo anterior permite descartar señales de un enfriamiento abrupto. La desaceleración observada parece ser consistente con el cierre de la brecha de producto después de la contracción de 2024 más que con un shock de demanda.

Por otro lado, se observa que el principal motor de este crecimiento es el PIB no petrolero, con una variación interanual de +2.24%, mientras que el PIB petrolero (explotación de minas y canteras en su definición más estrecha) apenas avanzó +0.77%. Así, el crecimiento ecuatoriano de este trimestre no estuvo atado al ciclo de precios del crudo, lo que muestra una mayor resiliencia de la economía no petrolera y, al mismo tiempo, reduce la vulnerabilidad fiscal frente a cambios en los precios internacionales del WTI.